Barrence Whitfield & The Savages. Chillón y llorón


Valladolid (19 de septiembre, Porta Caeli); Liérganes (20, Los Picos); León (21, Gran Café); Madrid (22, La Boite); Valencia (23, Wah Wah); Vitoria-Gasteiz (24, Helldorado); Hondarribia (25, Psilocybenea)

Hágannos caso y no se pierdan los bolos que los rocanroleros bostonianos Barrence Whitfield & The Savages darán el martes en Liérganes (Los Picos) y el sábado 24 en Vitoria (Hell Dorado). Este jueves arrancaron su gira española de nueve noches en un mixto y feliz Kafe Antzokia, entre cuyos vips se veían al famoso Fito, al catódico Iñaki López, al batería de los Aterkings y al empático Pato. Toda la peña flipó y hasta movió el esqueleto a lo suelto durante la actuación del orondo Barrencio, un cantante negro, retaco y calvo que encanta a la gente con sus alaridos de raíz ritmanblusera.

Como se ha juntado con dos viejos Savages de los 80 (mención especial para el guitarrista garajero Peter Greenberg, ex DMZ y The Lyres) y ha refrescado la sangre del combo (un batería que enamoraba a las nenas y un saxo pánfilo pero resolutivo), Barrence cantó contento y al acabar su tarea se hartó a sacarse fotos agarrado a sus fans. Su intenso bolo duró 82 minutos, regaló dos bises y contuvo 24 piezas. El muy zumbón sudó su cráneo pelón -abajo nosotros también transpirábamos-, brincó cómico, imitó al saxo y hasta se subió al pedestal de la escalera. Y no dejó de chillar, claro. Y a menudo nos exigió que nos sumáramos a los alaridos, cómo no.

Barrence Whitfield & The Savages abrieron con un rasgado ‘Ramblin’ Rose’ de MC5, el tema que inaugura su último álbum, el recomendable ‘Savage Kings’, editado por Munster, Dee seguido Barrencio vociferó aw-aw-aw y nos arrolló con la locomotora rock-a-roller a lo Little Richard de ‘Bip Bop Bip’. En la sinuosa ‘It’s Mighty Crazy’ remitió a Andre Williams y a los Coasters, apretó el boogie en ‘Just Moved In’, se puso campero y paleto en ‘Georgia Slop’ (nos contó que hace 27 años visitó Vascolandia por primera vez), se salió chillón y llorón igual que el James Brown juvenil en el soul ‘You Told A Lie’, se desgañitó como un King Kong degollado en ‘Bloody Mary’, de nuevo se gustó en el soul llorón de ‘Bad Girl’, hizo literalmente el indio en ‘Geronimo’s Rock’, se creció en el R&R ‘Mop Mop’, logró que bailara todo el respetable en ‘Walking With Barrence’, el gordo yanqui desafió a los flacos ingleses de la Jim Jones Revue en ‘Ship Sails At Six’ y se despidio con el tequilón ‘Dig Yourself’. ¡Dan ganas de repetir!

(Óscar Cubillo)

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