Javier Krahe. Toser y cantar


Tío carnal de David Krahe, el guitarrista de Los Coronas surferos, es el clásico y flaco cantautor Javier Krahe (Madrid, 1944), excompañero de Sabina en La Mandrágora y cáustico y costumbrista cantautor en solitario. Da unos 60 bolos al año asistido por un guitarrista y un contrabajista (en ocasiones se suma una persona a los vientos). OSCAR CUBILLO le telefoneó a Madrid y le contestó con garganta fatigosa.

‘Toser y cantar’ es tu último disco. Coméntalo a los lectores.
Bueno, contiene 11 canciones nuevas, variadas de temática. Y cómo no, se habla en muchas de ellas de historias sentimentales, amorosas, que es lo que a mí me gusta. Luego hay canciones más excéntricas que hablan de cualquier cosa, no sé, de hacerse astronauta o de la democracia. Pero las bonitas son en las que ella te abandona.

¿Podrías escribir una canción sobre cualquier cosa excéntrica que te encuentraras en la calle?
Yo creo que sí, pero me tomaría el tiempo que necesite. A mí me da igual estar tres meses con una canción que tres años… Hombre, prefiero estar tres meses, no más, pero las he acabado en muchísimo tiempo. Puedo hacer canciones de cualquier cosa pensando mucho en ello, dándole vueltas.

¿Titulas con ‘toser’ el álbum por el tabaco?
No, por la tos, je, je… Yo toso de siempre. Creo que desde niño. Y soy fumador. También desde niño. O sea que igual coincide.

El pasado martes (31 de mayo) fue el Día Internacional Contra el Tabaco. ¿Sigues fumando?
Pues sí, naturalemente. A mí no me convencen las retóricas sanitarias que se manejan en los ministerios (aspira).

¿En escena usas cigarros falsos o verdaderos?
No fumo. ¡Cómo voy a hacer el paripé! Desde enero no fumo. Desde que lo prohibieron. Y no pasa nada. Fumo antes de entrar y después de salir.

18 Chulos es tu sello y estás asociado a Pablo Carbonell, Santiago Segura…
Como soy socio sólo me puedo editar ahí. Nos reunimos poquísimo los socios. Prácticamente un día al año. Y encima ni hablamos del sello más que para certificar que cada vez se vende menos.

Ahora conoces las cifras de ventas reales. ¿Cuánto menos se vende que antes?
De cinco años a esta parte se vende la mitad. Y sólo la cuarta parte de hace diez años atrás. Va al galope esto de no comprar discos.

¿Qué debe tener un artista para que le saquéis un disco en 18 Chulos?
En estos momentos dudo mucho de que si viniera alguien pudiéramos editarle nada. Porque esto o se hace bien, o no se hace. Para que te compren 500 ejemplares… ¡Es una ruina!

¿Por la distribución?
Nosotros fundamos el sello hace diez años y eso lo tenemos resuelto. Y los aspectos financieros. Lo que no está resuelta es la falta de ingresos porque no se vende ningún disco. Y les ocurre a todos, ¿eh?

¿Desde que eres empresario ves de otro modo la piratería?
Si hablo como un socio de 18 Chulos, pues claro que nos daña. Como ser particular, no sé, no me fijo mucho, porque tampoco he vendido nunca enormes cantidades de discos. Yo sí vendo los mismo que hace cinco años. Otros nada. Debo de mantener un grupo de seguidores fieles.

¿Tienes manager para buscar bolos?
Para los auditorios, teatros y así tengo mi representante. Pero cuando actúo en garitos, no. Actúo mucho en garitos y eso me lo hago yo. Por cada teatro, hago cuatro garitos. Sobre todo fuera de Madrid. Siempre viajando.

No quería hacerlo, pero me pide un compañero que te pregunte qué opinas de ‘los indignados’.
Me parece muy bien, naturalmente. Eso es lo que opino. En Madrid yo ya estuve por Sol, viéndolos, y me sentí muy alegre de que sucediera eso.

¿Qué votaste el 22-M, si se puede preguntar?
Sí se puede preguntar. No voté.

¿Por desencanto, porque estás harto de los políticos…?
No… Prefiero hablar de mis canciones.

¿Cuánto vendió el libro ‘Charlas con un vago burlón’ (18 Chulos, 2007) y cuál era el mensaje principal?
Vendió 6000 ejemplares o algo así y no hay ningún mensaje.

Años ha, tras una rueda de prensa nos fuimos de birras y nos contaste que en vacaciones te gusta ir al bar a charlar. Y que, si no hay parroquianos, en el peor de los casos hablas con el camarero. ¿Por qué te gusta tanto hablar?
Yo en casa no bebo. Si me apetece beber, tengo que poner el pie en la calle, y eso de estar de bebedor solitario tampoco me gusta. Me gusta que sea social. Y yo ya tengo mis bares en los que por lo menos conozco al camarero para estar charlando ahí.

¿Sigues tomándote los veranos libres, sin dar conciertos?
Sí, sí, claro. Y lo voy a ampliar, je, je, je… Julio y agosto me quedo aquí, en la playa, y en septiembre me vuelvo a Madrid y me puedo dar un viaje de diez días o así a algún lado que no sea la playa. Y a la vuelta en Madrid dedico tres ó cuatro días para ensayar con los músicos, porque al pasar toda la temporada ya te has ‘desmentalizado’ y se puede cometer errores. Aunque creas que te sabes las canciones, es mejor repasarlas. Y sobre todo montar alguna nueva, que es lo que más ilusión nos hace. Ensayarlas es un poco aburrido, pero pensar los arreglos de una nueva es muy entretenido.

¿Notas diferencias entre tu verano y el resto del año?
Sí. Es bastante distinto. Yo normalmente salgo por la noche unos dos días por semana. En verano salgo todas las noches. Todas. Y ya eso varía las cosas. Me levanto más tarde que el resto del año porque he trasnochado mucho y tal y cual. Hago mucha más vida social en verano, porque voy a un pueblo tan pequeño que conozco a todo el mundo. Pero está bien, porque no tengo que ir a cantar a ningún lado. Y en verano dedico todos los días un tiempo a escribir canciones, cosa que no hago el resto del año.

¿Qué estás leyendo ahora?
Un libro del italiano Italo Svevo, ‘La conciencia de Zeno’. Es una novela interesante de cuando empezó el psicoanálisis. En Italia este autor está muy considerado.

Italiano es Andrea Camilleri, el del comisario Montalbano. ¿Le conoces?
He leído un libro suyo, ‘El movimiento del caballo’. No es de su detective, sino del caballo del ajedrez. Como soy aficionado al ajedrez, me lo regalaron y está muy bien.

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