>Ariel Rot. Onanismo musical


>OSCAR CUBILLO, hermano brother #1, nos pasa esta peazo entrevista con el bueno de Ariel Rot.

“Estoy atravesando una etapa de onanismo musical”

Cinco años después de su último álbum oficial, y dos tras la resurrección temporal de Tequila, el roquero y Dorian Grey Ariel Rot (Buenos Aires, 1960) regresa con ‘Solo Rot’ (Dro), álbum donde se le nota rudo con los hombres (empezando por él) y a merced de las féminas. La rodaja, disponible en vinilo, trae cumbia y riffs stonianos, blues y baladas. O sea, que alterna rocks clásicos con clase más lentos demostrativos de su buen gusto. El autor nos atendió en un hotel bilbaíno, molesto por el chaparrón primaveral y acuciado por el deseo de regresar a casa un día antes de lo previsto.

La primera canción, ‘Una vida equivocada’, parece un ajuste de cuentas.
No, no va por nadie en particular. En realidad estoy hablando de mí. No hay que tomárselo al pie de la letra y pienso que esa canción tiene un poco de humor también, ¿no? No es ni un ajuste de cuentas ni una declaración de intenciones, pero advierte sobre los peligros de elegir una vida equivocada. Igual que quien elige un traje equivocado y luego se siente incómodo toda la noche.

En tus letras tratas de modo dulce a las mujeres.
Bueno, será que me rodeo de mujeres dulces y vulnerables. Pero a veces que sean dulces no implica que no sean un poco perversas.

En este disco dos veces al menos cantas que estás ‘jodido’.
Mira, más tarde o más temprano todos se van a sentir identificados, je, je… Quiero decir que todo bicho que camina va a parar al asador, ja, ja…. En el mejor de los casos ese camino se alarga, pero está lleno de pequeños tropezones, inconvenientes y beneficios de seguir estando aquí. Que la máquina (el cuerpo) empiece a fallar mínimamente es algo que le va a llegar a todo el mundo y que yo tengo asumido. Más aun: me divierte y nos reímos de ello la gente de mi edad y mi generación. A todos nos va ocurriendo prácticamente lo mismo, en el mejor de los casos, je, je.
¿Por qué el álbum se titula ‘Solo Rot’?
Estoy atravesando una etapa de onanismo musical después de haber tenido tantas compañías en los últimas aventuras. Recuerdo que la entrevista anterior la estaba contestando con Alejo, por la reunión de Tequila. Y mi disco previo era compartido y, si bien yo era el director, las responsabilidades se compartían. Pero en este disco nuevo he asumido el 100% de la responsabilidad y, después de ese paréntesis, subrayo que vuelvo a la esencia de Rot.

¿Y cómo definirías tu estilo?
Se combinan ahí varias cosas. Mis influencias del rock argentino de los 60 y 70 con una melodía cuidada, lírica incluso, más las guitarras eléctricas y la cultura de Rolling Stones, Chuck Berry… Eso más el universo musical que se va ampliando con los años, pues se incorporan nuevos géneros de los que disfruto y que luego también aparecen en cierta proporción en mi música.

¿Cómo funcionó lo de Tequila, reunión prevista para un verano y que al final duró dos cursos?
Sí, en realidad iban a ser diez conciertos y dimos unos 40. La reunión se reconsideró, se reenfocó y me alegro de lo que pasó. Iba a ser el típico encuentro fugaz, lleno de nervios y tal vez un poco histérico, de esas cosas que ni siquiera llegas a controlar. Y de repenete hicimos un desarrollo más natural y se transformó en una banda real en sus mecanismos: salir de viaje, mucha furgoneta, subir mucho al escenario, buenas pruebas de sonido… Todo cobró un color más auténtico y dio tiempo a disfrutar de la compañía, porque hacía mucho que yo y Alejo no estábamos más de cinco minutos solos en el mismo sitio. Eso nos unió mucho. Creo que es destacable.

En el BBK Live de 2008 no disteis un muy buen concierto.
Creo que sonamos como una gran banda de rock. No desde el principio, pero creo que al final sí. Los de la banda eran todos muy buenos músicos, con la misma cultura roquera, y al final actuamos como una banda muy poderosa sin basarse en el revival y la nostalgia.

¿Cómo reaccionó el público?
Era un repertorio muy trepidante, por un lado, y, por otro, con canciones que son casi himnos. La reacción era muy espectacular y había seis, siete, ocho momentos en el show en que, si tenías delante a 20.000 personas, las 20.000 bailaban y saltaban enloquecidas. Y sorprendentemente, o no tanto, el público iba desde nuestra edad hasta los adolescentes. Si esa musica conectó en los 70 con ese ‘target’, también es lógico que a día de hoy esas canciones funcionen tan bien para ese tipo de público.

A tenor de tus letras… ¿Lees libros?
Sí. Ahora, como estoy en una época de mucho viaje, estoy leyendo un policial de Richard Price, el guionista de la serie ‘The Wire’, que me encanta. Se llama ‘La vida fácil’ y es una historia policial en Manhattan. Pero, bueno, no sólo leo libros policiales. El último libro que me impactó y me encantó fue el de Mark Oliver Everett, el cantante de los Eels, que se llama ‘Lo que los nietos deberían saber’. Es un libro muy especial sobre su vida, muy dura por cosas personales. Lo recomiendo leer. Es de autoayuda sin proponérselo.

En la canción ‘Cuando no esperaba nada’ parece que estás dando alguna lección.
Al revés… Me estoy metiendo caña a mí mismo.

¿Qué les enseñas a tus hijos?
Tengo dos. Un nene de siete años y una nena de cuatro. Intento enseñarles que sean felices, que estén preparados para el mundo que se nos viene y la vida que nos rodea. No es nada fácil. La educación es una de las cosas más complejas y delicadas con las que te enfrentas y hay que andarse con mucho cuidado. Pero bueno, intento que sean responsables para que, básicamente, luego puedan disfrutar de las cosas. Que se ganen las cosas, que se lo curren, y que luego las disfruten un montón.¿Qué porcentaje de biografía hay en tus letras?
Yo diría que muchísimo. No sé escribir de otra manera. A veces cuento historias que aparentemente no tienen que ver conmigo y, en el fondo, sí; como cuando hablo de un tipo que sale de la prisión. Aunque tengo amigos que les ha sucedido eso. Hay quien se pasa mucho tiempo encerrado y se encuentra al salir con un mundo totalmente nuevo que les asusta, y eso también tiene algo que ver con cuando los adultos a la noche nos metemos en la cama y necesitamos una mano fraternal que nos tranquilice ante tanto vértigo que se nos presenta.

¿Cómo es la vida de un roquero como tú, sin horarios?
Tengo horarios, pero son mis horarios. Aunque suene un poco bipolar, mantengo como dos vidas. Una es la vida en la carretera, con los momentos de gira y promoción, donde los horarios los imponen otros: las horas de los conciertos, de las entrevistas, de los ‘late shows’ incluso. Y aparte tengo otra via, la de los días en los que me organizo yo y, bueno, trato de dedicar un rato a las cosas que me gustan.

Que son…
Un rato a la música, otro rato a la casa, a la cocina, a preparar una buena cena, a comprar un buen vino, y luego a terminar la noche con un buen libro, ¿no? Desde que fui padre, obviamente, tengo unos horarios mucho menos nocturnos. Soy muy diurno, disfruto mucho de la mañana y creo que mi pico energético está en la mañana, fíjate. Eso ha variado, ¿no?

En la foto interior del disco apareces desplegando una capa y pareces un vampiro.
Es una mezcla entre Elvis y un vampiro, je, je… Esa imagen no salió de modo premeditado, qué va. Estuvimos haciendo fotos y tenía yo ahí una capa y me la probé y salió.

La crisis de la industria discográfica ya la conocemos, pero cómo afecta la crisis económica general al negocio musical. ¿Va menos gente a los conciertos?
Llueve sobre mojado para nosotros. En los conciertos claro que se nota, por supuesto. Imagino que la gente debe cuidarse y seleccionar mucho más cuál de todas las ofertas de ocio va a elegir ese mes. Y digamos que da vergüenza hablar de la crisis de la música cuando prácticamente hay cinco millones de parados, ¿no?

Funcionas en quinteto. ¿Te gustaría añadir un músico más?
Vamos en quinteto, como siempre, porque en la furgoneta no hay más sitio. Pero, a veces, me gustaría el apoyo de un multiinstrumentista que se ocupara de percusión, coros, armónica… Pero, de, momento no dan los números.

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