>Chris Casello. Keep on rockin’


>Barcelona (25 de marzo, [2] de Apolo); Madrid (26, Madrid); Tomelloso (27, Beat); Castellón (28, Four Seasons Club); Andoain (30, Auditorio Bastero); Liérganes (31, Los Picos); Ponferrada (1 de abril, La Vaca -Freakland Festival-)

Chris Casello viene de gira con Kevin O´Connor, quien ha tocado con muchos artistas de Sun Records, y con el contrabajista Shane Kiel. Por eso Juankar ‘Bloody Mary’ nos ha hecho llegar este texto de Oscar K.O.T.J…

En el planeta tierra hay infinidad de guitarristas estratosféricos, tipos que perfectamente podrían añadir otra media docena de alambres a sus guitarras y aun así andarían sobrados. Chris Casello es uno de ellos.

Oriundo de la ciudad del motor, lleva con la guitarra a hombros desde que en su octavo cumpleaños recibió como regalos un disco de Elvis y una guitarra; regalos que, sin duda, marcaron su destino. Desde entonces, ha hecho de las seis cuerdas su modo de vida, partiendo de unas influencias que no podían ser otras que Stones, Beatles y Scotty More. Más tarde fue conociendo a virtuosos o músicos que crearon escuela, con la guitarra como denominador común: Les Paul, Chet Atkins, Django, Magic Sam, Freddie King, Chuck Berry. Desde los 15 a los 20 años sus influencias son variadas y, hablando de punk, reconoce el poso que le dejaron Stooges y MC5. Incluso llego a tocar en la banda de John Sinclair.

No tarda en subirse en un autobús para poner sonido a tipos como Jack Scott, Bo Diddley, Martha Reeves, Billy Lee Riley, Bab Pittman y Robert Gordon. Forma su propia banda, Starlight Drifters, y durante ocho años recorre la autopista 66 tocando rockabilly, western swing y honky tonk, dejando como legado unos cuantos discos.

Actualmente, su carrera en solitario consta de dos álbumes. En el último está acompañado a los tambores por Jimmy Lester, ex Straitjackets, y Dave Roe toca el contrabajo, instrumento que ya puso al servicio de Johnny Cash. Blues, jazz, swing, country y rock and roll, todo tiene cabida en manos de Mr. Casello; desde fraseos kamikazes, como si fuera un camión sin control por la autopista en “Hot Rod Lincoln”, a pasajes del genio Hendrix mientras cuenta una historia inverosímil. Rocanrolea con “Big Big Hole”, un tema que seguro sus amigos Hi-Risers bailan cada vez que comparten tablas, viste de gala a Los Picapiedra en una cuidada adaptación del tema de Hanna Barbera (“Flintstone Theme”) y crea ambientes en “Harlem Nocturne”, todo un clásico del jazz, y “All of me”, que te transporta a un lugar donde la preocupación no existe. Literalmente te vacila a golpe de pua en “Lookin Good”, le roba la chica al mismísimo Big Sandy cuando la saca a bailar “Damp As Dew” o te recuerda con sobrada elegancia que “el amor no se mueve por normas”, a medio tiempo.

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