>Neil Young. Maestro de la distorsión


>Barcelona (sábado 30 de mayo, Primavera Sound); Donostia (31, Velódromo Anoeta)

Conexión:
http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/medio/siglo/rock/elpepiesppvs/20090530elpvas_14/Tes/

Y a continuación el texto íntegro, sin editar:

Neil Young no agotó en pocas horas las entradas para su inminente actuación en San Sebastián, segunda escala de una gira europea que arranca en Barcelona, en el festival Primavera Sound. De hecho, aún queda papel a la venta, pero quienes acudan a verle presenciarán seguramente uno de los mejores conciertos de su vida. Es el vaticinio unánime de quienes han contemplado su puesta en escena en sus últimas visitas a España. El canadiense suma ya 63 años de edad, y en 2005 superó un aneurisma cerebral, pero eso no le impide derrochar energía, electricidad y buen gusto al repasar un repertorio repleto de temas emblemáticos para los aficionados al rock.

En Donostia, a las 20.30 subirá a escena Rebeca Jiménez, cantante segoviana, hermana de la actriz Lucía Jiménez, que ha debutado con el disco Todo llegará, un rosario de emociones y recuerdos trufado de abandonos, puentes caídos, corazones hambrientos, aviones en picado y otras malas rachas. Una hora después, tras la telonera, Neil Young abordará un set list que se prevé bien surtido de clásicos particulares, pues en su gira americana ha tocado piezas como “Cortez the killer”, “Rockin’ in the free word”, “Heart of gold”, “Cowgirl in the sand” y “Cinnamon girl”. Y tampoco faltarán títulos de su último trabajo, Fork in the road, un álbum conceptual inspirado en un viaje que el autor hizo por Estados Unidos montado en un Lincoln Continental de 1959, transformado en coche eléctrico y ecológico.

El cedé se editó el pasado 7 de abril, pero dentro de pocas horas dejará de ser su último lanzamiento, ya que el martes llegará a las tiendas Archives Vol. 1, una vasta recopilación que reunirá, en formato Blu-ray, DVD y CD, la producción del rockero entre 1962 y 1973. Constará de 128 canciones, 43 de ellas inéditas, un libro, tres conciertos y Journey through the past, su primer largometraje, estrenado en 1973. Su precio de venta, en alta definición, ronda los 300 dólares.

El desembolso permitirá repasar la primera etapa de un guitarrista, cantante y compositor que empezó con el grupo The Squires y pronto alternó su faceta solista con la participación en grupos como Buffalo Springfield y Crosby, Stills, Nash & Young, estandartes del folk rock y de las armonías vocales aplicadas con tino a la música popular. Su carrera incluye también hitos como la participación en The last waltz, concierto de despedida de The Band filmado por Martin Scorsese, y la grabación del disco Mirror ball junto a Pearl Jam, estrellas del movimiento grunge.Asimismo, Journey through the past no fue su única producción cinematográfica; posteriormente dirigió Rust Never Sleeps (1979), Neil Young: Human Highway (1982), Greendale (2003) y CSNY Déjà Vu (2008). Otras grabaciones, como Living with war, una colección de canciones críticas con la guerra de Irak y el comportamiento del gobierno estadounidense, dejan ver también el carácter comprometido de un maestro de la distorsión que, tras casi cinco décadas en la carretera, es una leyenda del rock. Es un mito del género cuya estrella no ha palidecido pese a que su discografía incluye obras maestras y grandes fiascos, un contraste fruto del eclecticismo y del encomiable afán experimentador que le ha llevado a grabar discos entregados a estilos antagónicos. Desde el country y el rockabilly, a la música electrónica. Pero el brillo de sus trabajos más meritorios y la intensidad de sus directos, sobre todo los ofrecidos respaldado por la banda Crazy Horse, han terminado por difuminar todo atisbo de duda.

Con tal bagaje, el de padrino del grunge es sólo uno de los alias asociados a un músico admirado por igual por figuras del mainstream y de la escena alternativa, desde R.E.M. y Pearl Jam a Wilco, e identificado con un look un tanto desaliñado, una voz personalísima y un modo singular de pulsar las cuerdas de su Gibson Les Paul. La esencia que directores como Jim Jarmusch y Jonathan Demme han tratado de atrapar en producciones como The year of the horse y Heart of gold.

Anuncios